PRESENTACIÓN DE LOS ÚLTIMOS POEMARIOS EN EL ESTUDIO DE JUAN GALÁN

Por José Luis Rúa
21-12-2017 Presentaciones

Antes que las campanadas anunciaran el nuevo año, el Consejo de Redacción de los libros del estraperlo con sede editorial en Wanceulen Ediciones, Sevilla, programó la última presentación de sus poemarios en un ambiente que estuviera lo más cerca posible al espíritu de estos días. Ambiente agradable, distendido, entusiasta, artístico y todo aquello que cabe esperar de una reunión de amigos cubiertos por la necesidad de la creación y de su divulgación.

Tras subir una empinada escalera con sabor añejo, escuchar el crujir de las viejas maderas y oler a linazas, óleos y aceites, atravesaron el umbral del Atelier estudio del pinto ayamontino Juan Galán. Cuadros por todas partes, y en la puerta de enfrente, tocados y bisutería perfectamente distribuidos por dos habitaciones con vistas al sur. Marta es su responsable, la artista del lado este del estudio de su marido.

Galán da la bienvenida, José Luis agradece en nombre del consejo de redacción tanta facilidad, Diego Mesa presenta al primer autor y el propio autor se va directo a las cuartillas y empieza a desmenuzar uno a uno los cerca de diez poemas sacados a ese “ Vivencias del sur” número 7 de los Cuadernos de la Barranca que publica Wanceulen. Poesía cercana, capaz de recordar sensaciones de otros tiempos y lenguaje de nuestros días. Pérez Castillo, su prologuista, compañero de aventuras próximas a ser olvidadas le rinde culto y respeto: “Mi amigo, dueño de un sutil gracejo andaluz, ha metido entre páginas sentidas una generosidad natural, no académica ni apretada con el cinturón de la ortodoxia…”.

Carme Azaustre, docente acostumbrada a lecciones magistrales, se detiene en recordar la magnífica portada autoría de Galán, para luego hacer una introspección de Joaquina Vázquez, la autora del poemario número 6 de los Cuadernos de la Barranca, “Antología”. Enaltece la figura de Joaquina y la eleva a los altares. La define como una manifestación de integridad, sabiduría y sencillez. En sus poemas habla de amor humano y del divino; del pecado y del trabajo, de la tristeza y la alegría, de los fandangos y las bulerías. Joaquina se pierde entre sus poemas y los descubre nuevos tras la última página.

Paco Barrera hace sonar su viejo violín para acompañar a la poetisa. Juan Socorro acaricia su guitarra para saludar a Joaquina y para dejar que Cristóbal, se desnude con los fandangos más alosneros. Socorro deleita con unos solos que pone los pelos de punta. Marta y Manuel se dejan llevar con la suavidad de la noche y recrean unas sevillanas llenas de embrujo. Alex, se rompe la garganta para sorprender de nuevo con más sevillanas, de algún rincón perdido del alma. Arte por todas partes. Música casada con poemas, pintura con estilizados movimientos, pamélas al alcance de unas manos que se alejan, cuerdas que se convierten en quejidos muy trabajados y el público, satisfecho de haber acertado con su presencia.

 

Y así, lentamente, como suele morir tarde en la Foz do Guadiana, se fueron volando todos esos poemas nuevos de estos autores capaces de sorprendernos antes que llegue el nuevo año. Felicidades por tanto arte comprimido en un instante.